FLECHANDO AL SOL
La fiesta es Del Pueblo y Del Barrio.
Hace 14 años se juntaron con el único propósito de hacer “música peruana”, así, a secas, sin apellidos o adjetivos accesorios. Hoy como ayer El Combo Del Pueblo y Del Barrio nos ofrece la misma profunda emoción y sinceridad de sus primeras cosechas, aunque ahora, con la espectacularidad propia de los grandes números.
En la escena.
Unos pósters sencillos pero efectivos crearon las primeras expectativas; las radios regionales se encargaron del resto: un tema del pasado legendario (“Posesiva de Mí”) y otro fresquecito, el emblema actual de su nuevo espíritu (“Flecheros del Sol”), difundidos día y noche, ocasionaron que la ciudad del Cusco viviera durante el pasado mes de julio una suerte de Delpueblitis.
“Existe una cusqueñidad estupenda, original y muy viva, que va muy bien con el sentimiento que anima nuestras canciones”, había dicho en esa oportunidad Ricardo Silva, vocalista y una de las cabezas fundadoras del grupo.
Antes como ahora, el éxito de estos músicos en la capital incaica ha ido de la mano con su fresca propuesta de peruanidad actual, de tradición viva, si es que es válido este término. Pues desde hace 14 años, Del Pueblo y Del Barrio es el más inspirado cultor de ese novísimo mestizaje moderno que fusiona el rock con otras vertientes de la música popular peruana. Mestizaje que incorpora indistintamente vals, landó, jazz y chicha, es decir, música internacional, criolla y negra en general, respaldados por una matriz andina.
“El rollo de reivindicación de la andinidad es bonito y nos envuelve —dice Silva— pero lo más importante dentro del grupo es el espacio para el artista. Lo más importante es que podamos ser significativos en la música peruana de hoy, pues no hacemos pop, sino una síntesis de todo lo que somos”.
Este 22 de setiembre, una de las bandas que más goza del aprecio del público joven, un grupo que como Frágil o Miki Gonzales acompañó con sus canciones el desarrollo de toda una generación, celebra su décimo cuarto aniversario de fundación. Y es también el primer aniversario del concierto de la reunificación (“un año de haberle agregado la ‘y’ intermedia al nombre”), producido luego de una década de separación y proyectos paralelos que incluso los llevó a pasear su arte por Europa y Nueva York.
“El momento actual nos vacuna”, advierte Ricardo. “Ahora contamos con la fuerza de las nuevas generaciones que también componen, como Chano Díaz Limaco (charanguista ayacuchano), Frank Edgar (bajo) y Mino Mele (batería)”.
Estas vibraciones frescas se notan de plano en su más reciente CD, Manco Inca No Mancó, dechado de excepcionales performances de quenas, charangos, guitarras y voces sincronizadas en 14 temas. Canciones como “Gregorio”, “Malambito” (letra Tull andino, dijeron por ahí) y “Vals Azul del Bronx”, dan fe de ello.
“Musicalmente, estamos en nuestra mejor época”, sentencia Silva. “Queremos llegar a esa juventud con apetito de buena música peruana, que usa su cerebro, que no lo tiene por las puras”. Para comprobarlo, acompáñalos en su ciclo de presentaciones de aniversario, todos los jueves de setiembre en El Ekeko de Barranco.
Foto: Eduardo López.
